jueves, 1 de octubre de 2009

FORMACIÓN - PREPARACIÓN PARA VOTOS PERPETUOS


¡Nos pusiste a prueba Señor pero nos has dado respiro!

Muy queridas hermanas quisiera compartir con ustedes la experiencia maravillosa que viví en la preparación para mis votos perpetuos. Un día haciendo las vísperas hicimos este responsorio breve el cual se clavó en mi corazón como una flecha y en ella resumo mi experiencia de estos dos meses de preparación. En los cuales el Señor puso a prueba nuestra vida y así como el barro necesita ser tras formado, moldeado y calentado para que sea firme, fuerte y hermoso, nosotras lo fuimos en estos meses pero así nos dio respiro con una profunda paz y gozo.


Está demás decir que fue una experiencia inolvidable e irrepetible en donde Dios se hizo presente dejando una huella en nuestra vida de profunda certeza de nuestro caminar hasta El.


Con ilusión, con susto y con grandes deseos de fidelidad llegué al juniorado y con muchas expectativas frente a lo que allí iba a recibir de parte de Dios a través de Dora luz; los temas que me ayudaron fueron: la formación humana – madurez psicológica; la consagración y ¿es posible ser fiel hoy?


Con estos temas resumo mi experiencia; sintiendo que Dios cuenta con lo que realmente soy como persona, como ser humano de carne y hueso, que siente y que es débil y frágil; pero que está llamada por Dios hacer una obra perfecta no por solo mi esfuerzo si no por su gracia y misericordia infinita; fueron días de mucha reflexión, de encuentro conmigo misma y con Dios en la oración. Al sentirme llamada por Dios a un compromiso definitivo con El; descubrí en la consagración el don más preciado y hermoso al que un ser humano puede aspirar y más aun llegar a vivirlo de tal manera que no haya ninguna división entre lo que uno es y lo que se quiere alcanzar que es esa plena fidelidad al plan divino; pero como todo en la vida exige sacrificios y renuncias que asumimos sabiendo que lo que recibimos es más grande que lo que dejamos y esto implica un esfuerzo humano y una unión permanente con Dios para poder vivir en coherencia con lo que profesamos.


Una de las herramientas que Dora nos propuso fue el examen de conciencia no para buscar en el solamente nuestras fallas o para marcar chulos y decir que bien o mal estoy; si no para verme en cada momento del día y resaltar la experiencia más significativa y desde allí ver mis sentimientos, mis pensamientos y a qué me lleva, y revisar si esto me deja desolada o consolada buscando qué remedios puedo poner de mi parte para seguir creciendo como persona y como religiosa en la comunidad y en el apostolado donde me encuentre, esta forma de acercarme a la realidad de la vida me está ayudando a tomar conciencia de quién soy y de qué manera quiero seguir viviendo mi vida religiosa y las invito para que fomentemos esta herramienta tan conocida y a veces tan olvidada.


Quisiera darle gracias a Dios y a la Congregación por estos dos meses de preparación y gracias también a mi comunidad por sus oraciones y sacrificios que hicieron durante esta preparación y a todas las hermanas que elevaron una oración por cada una de las que nos reunimos allí y de una manera especial a la comunidad del juniorado que nos acogió con tanto cariño y se hicieron una en cada momento que vivimos de nuestra preparación; gracias por cada momento de oración compartida, por la alegría en el trabajo, gracias por el testimonio y fidelidad de cada una de las profesas, mil gracias Dios por descubrirte en cada rostro de las junioras que en su camino de seguimiento quieren dar lo mejor para ser unas verdaderas religiosas; gracias Dora por todo; gracias por el cariño y también por hacernos tomar conciencia de la radicalidad en nuestra entrega, gracias por tus sacrificios y oraciones; querer y desear para nosotras lo mejor, lo que nos haga más humanas y mas religiosas. Gracias Señor
Erica del Corazón de Jesús